La motivación es algo que es sumamente necesario para poder llegar a cualquier lugar en la vida, ya que si no existe motivación alguna para con nuestro actuar, entonces no seremos capaces de levantar las pesadísimas lozas que hay que levantar para desenterrarnos de la tumba en que nacemos.

Un elemento sumamente importante de la motivación es el  hecho que ésta tiene el poder de hacernos dejar una de las reacciones o acciones que más arruinan la vida de un ser humano, esta reacción es el actuar en automático, algo que la mayoría de los seres humanos hacemos muy seguido.

El actuar en automático significa hacer cosas, desde las más pequeñas hasta las más grandes de una manera instintiva y no predeterminada, como sucede mucho al saludar a una persona cuando después del “Hola” sigue el “¿Cómo estás?”, una pregunta que por lo general hacemos sin ningún interés en la respuesta.

Cuánto cambiaría la vida si hiciésemos todo con un motivo en especifico, un motivo que proviene siempre de la raíz del interés en la formación de las cosas y en el entender aquello que nos rodea, para poder lograr una existencia más sólida y significativa.

La motivación es precisamente el motivo que tenemos para hacer las cosas, algo que predeterminara el resultado de las encomiendas que nos echemos al hombro, ya que el motivo de las cosas es la gasolina de la vida y el timón del barco de la existencia que determinará nuestro rumo.

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La motivación es algo tan importante en la vida de un ser humano, que  muchos expertos en el comportamiento humano afirman que cualquier individuo que emprenda en cualquier misión debe saber siempre el porqué de la misma, ya que de lo contrario no se tendrá éxito cien veces de cien.

La falta de motivo para hacer algo es exactamente lo mismo que un barco en altamar, que no tiene rumbo o ruta alguna, aunque su capitán desee llegar a una isla en el Caribe donde las aguas sean claras y cálidas, sin embargo, empezó su búsqueda en el  Mar del Norte.

Hemos de entender que el motivo de una acción es muy distinto que el camino a seguir de la misma, aunque muchas veces lo confundamos, estas dos son cosas que no debemos confundir, ya que se puede dar el caso de que tengamos el camino libre hacia algún lugar  pero no el motivo, por lo que nos sentaremos varias veces a descansar bajo las sombras.

Ahora bien, es imperativo saber que la motivación no es suficiente para llegar a ningún lado y siempre hay que tratar de saber el camino hacia lo que queremos lograr, además de complementarle con trabajo arduo, solo será así cuando llegaremos a aquel lugar donde yacen nuestros deseaos y metas.

Esta pequeña reflexión fue una que hice en mi vuelo de Volaris, de regreso de unas vacaciones espléndidas, donde hice todo menos reflexionar.