¿Tienes problemas con tu espalda? Lamentablemente no estás solo.

Al parecer, el problema de una espalda adolorida se está extendiendo entre las personas que suelen estar sentadas largas jornadas ante un escritorio o estar de pie, lo que causa estragos en la alineación de la columna vertebral y, lamentablemente, no estamos haciendo suficiente ejercicio para deshacer este daño.

Lo que origina que sea más frecuente la visita al médico, el uso de relajantes y padecer de un pésimo humor durante el día.

El sueño puede ayudar a sanar todo este problema que le echamos a cuestas a nuestra pobre espalda. Lamentablemente, la mayoría de nosotros no duerme en un colchón acorde a su biotipo,

Y cuando no le damos a la espalda el descanso que necesita, las mañanas pueden ser dolorosas y pasamos un pésimo día.

Para apoyarte en este tema, vamos hablar sobre el soporte más adecuado que debe tener tu colchón en pro de tu espalda y de tu salud en general.

El soporte en un colchón debe mantener una superficie igualmente plana para las partes más ligeras (cabeza, manos y pies) y más pesadas para las caderas y torso.

Ten en cuenta que un colchón suave puede ser “cómodo” cuando recién lo compras, pero llega a perder la capacidad de recuperar su firmeza con el tiempo.

En algunos casos, un colchón blando que empieza a hundirse (que a menudo ocurre en el centro del colchón) invariablemente causará dolor de espalda dentro y fuera de la cama.

Una cosa importante a tener en cuenta es que un cierto grado de flacidez es una ocurrencia natural en cada colchón, ya que son las áreas que soportan las partes más pesadas del cuerpo y por lo tanto es la zona que se comprime con el tiempo.

Aparte del soporte, también es importante prestar atención a la forma en cómo se ajusta a tu cuerpo, es decir, cómo un colchón moldea las curvas de tu cuerpo, por lo que cuando existe un confort en ello es porque la estructura del colchón apoya a las zonas más pesadas y ligeras por igual, lo que alivia el dolor en los puntos de presión.

Si un colchón no es confortable, puede estresar la espalda, forzándola a una posición anormalmente plana. Es importante comprender que para tu columna el mejor descanso que puede tener es cuando se encuentra alineada.

Esto es, si duermes de lado, la columna deberá estar recta; si duermes boca arriba, entonces se deberá formar una “S”.

Por lo tanto, un buen colchón permite que los músculos de la espalda se relajen, lo que mejora la circulación sanguínea, reduce los tirones y los giros.

Ahora la pregunta a resaltar es ¿qué tipo de colchón es el más adecuado: uno firme o uno suave?

Para minimizar el dolor y las molestias, procurando además un sueño regenerativo, entonces necesitas un colchón que se adapte a tu posición de dormir, así de fácil.

Por lo tanto, lo mejor es visitar tiendas especializadas y verificar en vivo y a todo “dormir” cada colchón. Sentirlo, acostarte sobre él y verificar la información de cada modelo conforme a tu biotipo es la mejor forma de saber qué tipo de colchón será el más indicado comprar para ti.

Otro punto que también es importante destacar es saber las medidas de colchones que tienen en existencia una vez que te haya agradado cierto modelo, para verificar que tu nuevo compañero de descanso quepa adecuadamente en tu recámara.

Igual y ya es hora de comprar un tamaño diferente, ¿no lo crees?